“A ti te quería encontrar” y la condescendencia de la actualidad

¿Qué pasa cuando ni siquiera en la pantalla grande podemos encontrar un atisbo de justicia? ¿Cuando ni siquiera en la ficción podemos ver al karma hacer su trabajo? ¿Quiere decir entonces que hemos derribado todas la barreras que definen lo que es correcto de lo que no lo es?

A ti te quería encontrar habla de cómo Diego se enreda en la ironía de conocer a Lu, el amor de su vida, a unos días de casarse con Julia, la que ha sido su novia por diez años. Hasta aquí la trama, aunque hace guiños con las historias de telenovela, suena entretenida, así que uno como espectador decide darle una oportunidad y entrar al juego de la realidad que presenta.

Plagada de estereotipos, la cinta dirigida por Javier Colinas llega a su primer giro de tuerca cuando Diego se ve obligado a trabajar con Lu, a quien no le cae particularmente bien.

La película avanza con buen sentido del humor en varias de sus escenas, mientras Diego trata de ganar la confianza de Lu, para después llegar a momentos cruciales en donde uno vislumbra y ansía un mensaje profundo; sin embargo, éste no llega con la fuerza necesaria.

El mensaje se ofrece al público en diálogos directos que nos invitan a disfrutar de la vida sin importar las expectativas de los demás o lo que otros quieren de nosotros. Y entonces empieza el debate interno. Comienza tambaleante y condescendiente, pues como espectadores hemos apostado por el protagonista, quien poco a poco nos traiciona.

Porque una cosa son las normas sociales y el qué dirán, y otra cosa es hacer lo que uno quiere a base de mentiras, egoísmo y cobardía, ¡y a pesar de eso ser el “héroe” de la película! ¿En qué momento decidimos o aceptamos apostar por un personaje así? A este punto de la película hemos caído en la trampa. Si lo confrontamos seremos “personas cerradas y anticuadas que no viven al máximo”, pero si no lo hacemos, entonces ¿qué somos?

El dramaturgo Jean Anouilh mencionó que la ficción da forma a la vida, si es así, ¿qué tipo de vida se supone que debemos de formar con estas ficciones?

Es de humanos equivocarse y también cambiar de decisión, sobre todo si las circunstancias te orillan a hacerlo, pero Diego no sólo cambia de parecer, sino que juega con el amor de su vida y con su prometida, y al final consigue lo que quiere, sin repercusiones graves, unas cuantas lagrimitas y ya. ¿Es esto lo que como espectadores debemos de aprender?

¿Qué hubiera pasado si en La boda de mi mejor amigo Julianne se hubiera quedado con Michael? ¿Le tendríamos el mismo cariño que ahora? ¿Lo habríamos considerado justo?

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Un acierto de la película fue mostrar y exaltar la belleza de lugares emblemáticos de la CDMX ¡Bien!

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