Creatividad Etéreo: El coleccionista de estrellas

#CreatividadEtéreo : El Coleccionista de Estrellas

¡Splunk!

-Alunizaje completado- dijo el piloto automático al terminar el descenso.

La compuerta comenzó a abrirse lentamente.

-T.A.R.A. ¿podrías apresurarte? quiero regresar antes de la cena- le comunicó Joel a la nave de investigación (Tecnología de Acción en Reconocimiento de Antigüedades).

La compuerta desapareció sin tener que esperar más.

-Gracias chica.- agregó el anticuario pisando sobre la superficie lunar.

Su traje espacial era un modelo de última generación, pero con un acabado exterior de antaño.

Unos cuantos saltos después activó el detector de energía, integrado en el visor del casco, y lo programó para buscar cualquier objeto que emitiera energía fuera del rango clasificado conocido. Cuando necesitaba artículos nuevos, la Luna era su satélite de reabastecimiento preferido, siempre podía contar con que algo bueno acabaría cayendo por allí.

Joel continuó moviéndose hasta que el aparato localizó un punto cercano a su cuadrante, no tardó demasiado en llegar a las coordenadas exactas. A simple vista no veía nada, comprobó no haber cometido error alguno y su pie tropezó contra una masa solidificada. El anticuario se inclinó para contemplarla mejor. Con una mano limpió el polvo que la cubría.

-¡Qué descubrimiento!, ¡Es una estrella fosilizada de 5 puntas, T.A.R.A!- informó a la nave que escuchaba atentamente por el intercomunicador.

-Había oído hablar de ellas antes, son extremadamente raras, estas criaturitas pasan su vida entera en el espacio sin que nada las perturbe, flotando hasta el día en que su luz se apague. ¡Qué suerte!, ¡Podremos obtener un gran recaudo de créditos por ella! Es una lástima que no destelle más.- decía emocionado acariciandola suavemente con su pulgar mientras preparaba un contenedor portátil que tenía a su espalda.

Con cada caricia un minúsculo resplandor comenzó a crecer desde el centro de la estrella. Joel lo notó y su sonrisa dobló su tamaño.

-¡Está viva!- gritó.

La luz se intensificó más, él la sostuvo con ambas manos, la estrella empezó a moverse hipnotizándolo con su delicadeza. Liberándose inesperadamente flotó veloz hacia el visor del anticuario y se ancló allí obstaculizando su visión. El brillo fue más denso, cegándolo y envolviéndolo en una capa impermeable.

-¡T.A.R.A. LANZA EL CABLE!- espetó a prisa Joel.

La nave obedeció disparando el cable de seguridad y sujetándolo al traje del astronauta.

-CABLE ASEGURADO, iniciando protocolo de extracción- le informó.

La luminancia de la estrella continuaba su operación de envoltura, ahora elevando al anticuario varios centímetros sobre la superficie. El cable de sujeción comenzó a retraerse con dificultad. Joel se encontraba ya a 7 metros del suelo. La estrella completó su envoltura rompiendo el cable de seguridad como si éste no existiera, alejándolo de la Luna.

Joel estaba conciente pero incapaz de mover un solo músculo. La estrella inició un proceso de miniaturización con la envoltura hasta que fue capaz de engullir al astronauta en su centro, luego ésta tomó la velocidad de la luz.

El anticuario surcó el espacio como ningún humano antes. La estrella siguió su curso hasta que en otra galaxia cambió su ángulo de inclinación y entró en un mundo desconocido. Él escuchaba frases en su idioma ya que su prisión contaba con un traductor personalizado.

Todo se tornó oscuro, Joel no sabía cuánto tiempo había transcurrido, ni dónde estaba, salvo que la estrella ya no se movía, se había solidificado de nuevo con él adentro.

Unas luces fluorescentes se fueron encendiendo, alumbrando una estancia alienígena, un túnel de piedra grisácea, que asemejaba a las estanterías terrestres. En cada una de ellas a manera de vitrina se podía apreciar una estrella con un ser distinto en su interior.

El sonido de un cuerpo arrastrándose se hizo presente, la figura que ahora Joel tenía de frente era la de un gusano inmenso con varios ojos negros que lo miraban fijamente y un par de trompas succionadoras que hacían las funciones de boca y manos.

-Excelente, la trampa estrella funcionó a la perfección, como siempre. Al fin llegaste, gasté muchos soles en adquirirte, eras la pieza faltante de mi colección: un ser humano de la Tierra. Soy un viejo con gustos especiales. A ustedes no los venderé, desde pequeño mi padre me enseñó a conservar los mejores artículos, nunca sabes cuándo te harán falta.- dijo el anticuario alienígena apagando las luces de nuevo.

Por: Sandra Rangel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s