Ávido, cortometraje mexicano en realidad virtual

La tecnología ha cruzado barreras que tiempo atrás creíamos insuperables. Panoramas que antes parecían descabellados hoy se convierten en una realidad que llega y contra todo pronóstico sigue avanzando para más y mejores cosas.

La industria audiovisual no se queda atrás en innovación y cada día busca una manera más íntima de compartir historias que el espectador pueda sentir y con las que pueda conectar de la mejor forma aprovechando cada herramienta a su disposición.

En ese sentido, el cine mexicano ha dado un gran primer paso al estrenar Ávido, un cortometraje interactivo de realidad virtual creado por la empresa mexicana VR Awake. La historia se basa en la leyenda “Los músicos que tocaron en el infierno” y realizarlo no fue una tarea nada sencilla.

Platicamos con Marco Ortiz, el directo de Ávido, sobre el proceso que siguió la producción de este cortometraje.

“El primer reto fue de índole creativa porque había que prescindir del encuadre y de la narrativa convencional pero al mismo tiempo hacer que la historia siguiera siendo interesante. Sabíamos que la cámara iba a grabar a cualquier punto, no podíamos tener luces, micrófono, ni siquiera nosotros como miembros del crew podíamos estar a la vista, teníamos que buscar en dónde ocultar todo.

Había que planear las escenas como plano secuencia para que siempre estuviera pasando algo. Fue un poco complicado dejar de pensar en encuadres porque con ellos puedes manipular mucho más la ficción, aquí no, te tienes que enfocar en todo.”

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Cortesía

Así mismo, Luis Fuentes Pimentel, guionista y productor, nos platicó sobre los inconvenientes que se tuvieron debido a que todavía no existe una computadora lo suficientemente potente como para aguantar el grado de información que se recolecta al grabar movimiento con una cámara de 14 lentes.   

“El que no se mueva la cámara fue una limitante ya que estábamos grabando. Cuando quisimos hacer post con el primer material que grabamos no jalaba, porque no hay una computadora que aguante tanta información. Unos diseñadores industriales están trabajando en una especie de Dolly y en uno o dos años que haya computadoras con mayor capacidad de procesamiento, entonces ya nos alcanzan.” comentó.

En cuanto al guión, “como no hay formatos establecidos para este tipo de cortos, se hizo un híbrido de los guiones del cine, de la tele, de los videojuegos. Acabamos con una carpeta muy grande de guión con anotaciones de flujo gramas como de negocios para no perder el hilo de lo que estábamos contando y las opciones que tenía el espectador.”

Por su parte, César Hernández Garduño, fundador de la empresa VR Awake y encargado de gran parte de la postproducción de Ávido, nos compartió su experiencia para realizar el sonido panorámico.     

“Es un audio panorámico que programé desde cero con base en una serie de algoritmos que a  través de los sensores de los lentes, detectan tu posición geográfica y en dónde están orientados los objetos para poderte dar una intensidad de volumen y una dirección.” explica.

Y al igual que el audio, la cámara también se tuvo que construir desde cero, y aunque sería una idea rentable por el momento no piensan comercializarla.

“Nos lo han mencionado pero como tal ahorita estamos enfocados en generar contenido y poner salas para poderlo proyectar y que la gente pueda verlo. Sería una alternativa que habría que considerar pero no está en nuestras prioridades ahorita.”

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Cortesía

Sin duda como primer intento se reconoce y se agradece el ímpetu de buscar nuevos métodos de contar historias, pero aún hay un largo camino por recorrer, pues en Ávido se vio que no importa la técnica de ejecución que utilices, para tener un buen contenido es necesario tener en principio una historia fuerte y personajes bien construidos, cosa que flaqueo un poco esta vez.

Por otro lado, es necesario buscar historias que justifiquen el formato, es decir, historias que necesiten de la realidad virtual y el formato interactivo para hacerse realidad porque son imposibles de realizar en otro formato.

¿Y por qué menciono lo anterior? Porque finalmente en Ávido la verdadera acción, la que mueve la historia hacia adelante, se lleva a cabo en 90º, y aunque el espectador puede voltear y girar, realmente no hay nada crucial para la historia en los otros 90º que se desperdician.

En cuanto a la parte interactiva del cortometraje, el espectador tiene la posibilidad de tomar varias decisiones a lo largo de la historia, lo que al final lo conducirá a uno de los cuatro finales diferentes.

¿Qué pasara con el cine ahora? el director Marco Ortiz lo explica muy bien “Evidentemente no va a sustituir el cine de narrativa convencional, y no debería, pero puede ser un brazo adicional que permita explorar otras facetas, otro tipo de historias y narrativa.”

Seguramente la producción en VR 360º mejorará en futuras producciones, por ahora festejemos el avance de una técnica más en la forma de contar historias.

Salud 🥂    

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