7:19, la película que habla sobre el terremoto desde los escombros

Basada en el terremoto que marcó a la Ciudad de México en 1985, “7:19” llegará a las salas de cine el próximo 23 de septiembre.  

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Hace 31 años, el 19 de septiembre de 1985, un terremoto de 8.1 grados en la escala de Richter sacudió la Ciudad de México dejando algunos edificios completamente destruidos, entre los que destacan el Hospital General de México, algunos edificios del Multifamiliar Juárez, Televicentro, el Hotel Regis y varias fábricas de San Antonio Abad. La catástrofe cobró la vida de más de 10,000 personas, la cifra de heridos es incalculable. Terror, angustia y desesperación, los medios externos anunciaban que la Ciudad de México había desaparecido.

Basta con observar la reacción que genera una alerta sísmica en las generaciones que vivieron en el 85 para acercarnos un poco a las secuelas que, incluso hoy en día, tienen efecto.

A las nuevas generaciones poco o casi nada les asusta la alerta de un temblor, pero para aquellas personas que recorrieron la ciudad entre escombros, que buscaron a familiares entre metales y concreto, que esperaron noticias de un ser querido que salió a trabajar y nunca volvió, que ayudaron a sacar personas apenas vivas días después del temblor, que escuchaban gritos de auxilio debajo de las piedras… para ellos la alerta sísmica tiene otro valor.

Esta vez, en la pantalla grande se quiso apelar a la nostalgia colectiva y mostrar las consecuencias del terremoto del 85 desde sus entrañas, desde los escombros. Protagonizada por Héctor Bonilla y Demián Bichir, la tercera película del director mexicano Jorge Michel Grau, llegará a las salas de cine de 11 ciudades del país el próximo 23 de septiembre.

La película funciona como remembranza y hasta homenaje para las victimas que quedaron bajo los escombros, la idea es original y arriesgada porque plantea una situación en un lugar en donde a menos que tengas una lámpara (como es el caso), no se ve nada, pero el reto se superó acertadamente.

El diseño sonoro es uno de sus principales aciertos, por lo que es más que recomendable ver la película en una sala de cine para poder apreciar cada detalle del sonido envolvente. A la par se encuentra la caracterización y el maquillaje, que aunque no se vuelve el centro de atención, los pequeños detalles ayudan inmensamente a la verosimilitud de la trama. (Fíjense en los dedos de los actores cuando vean la película.)

Aunque ocupan menos de cinco minutos, los efectos especiales también son un punto a favor de la producción. Aunque han tenido mejores interpretaciones, la actuación de Demián y de Héctor logran contagiarte el asfixiante estado de claustrofobia.

…PERO…

La historia es débil y defrauda al espectador que aceptó sumergirse en la trama con la ilusión de llegar a algún lado y al final no se llega a nada. Nos deja el sabor de un documental vendido como drama y las ganas de ver la cosecha de la curiosidad que se plantea al principio cuando se presentan personajes que no vuelven a salir y se omite a los que más adelante tienen relevancia.

 Asoman tintes de algo más, de una película para recordar y volver a ver, pero al final se queda en el camino. Es la película en donde, hasta antes de los últimos cinco minutos, importa más lo que se dice que lo que se ve, dejando cabos sueltos que no logran afianzar por completo la conexión con el espectador.

 Calificación: 3/5

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